Piénsalo: domingo por la tarde. Te espera una torre de trabajos para evaluar, la planificación de la semana por delante y una bandeja de entrada a rebosar. Sientes los dedos agarrotados por el teclado y la vista se te nubla frente al monitor. ¿Te resulta conocido? Esta es la situación cotidiana para miles de profesionales de la educació